Cinco razones por las que escribir

Cinco razones por las que escribir

Te ofrecemos cinco razones para escribir.

Pero existen muchas, setenta veces siete, que pueden romper con los fantasmas del bloqueo.

 “Escribir es defender la soledad en que se está” María Zambrano (1904-1991) Ensayista y filósofa española.

El arte de escribir es un arte solitario. No se escribe en grupo aunque a través de cualquier taller literario  nos inviten a hacer lo contrario. Como ejercicio, e incluso experiencia, está muy bien; pero solo como eso.

Escribir y crear en grupo es una práctica positiva porque ayuda a potenciar ciertas habilidades creativas, a vencer miedos, incluso puede aportarnos ideas e inspirarnos a la hora de construir una historia. Pero la soledad es la gran aliada del escritor, la fiel compañera que le susurrará a través de sus pensamientos y emociones.

“No existen más que dos reglas para escribir: tener algo que decir y decirlo”. Oscar Wilde (1854-1900) Escritor, poeta y dramaturgo irlandés.

En ocasiones el escritor se enfrenta al miedo, que se manifiesta como una especie de bloqueo a la hora de escribir. En nuestra mente aparecen imágenes, personajes, palabras con las que podríamos construir una historia, pero dudamos sobre si volcar todo ese derroche de ideas en el papel.

Cinco razones por las que escribir, tantas pueden existir, ¿cuáles son las tuyas?

1 Lo importante, tal como se comentó anteriormente, es escribir y no angustiarnos sobre cómo o sobre qué hacerlo.

El escritor acostumbra a exigirse mucho y eso es positivo, porque le confiere prudencia y humildad, lo mantiene alerta. No debemos tener una fe ciega en nosotros mismos porque en el camino de la escritura siempre hay que dejar espacio para el aprendizaje y la disciplina. La escritura es un don que se desarrolla con el trabajo diario, sin procrastinar y perseverando. No nos demos por satisfechos con el primer borrador.

¿El escritor escribe para sí mismo o para los demás? El escritor escribe porque tiene algo que decir, le apasiona contar, compartir y explorar desde su propia imaginación. La escritura es un camino de felicidad. No escribimos para sufrir aunque sí habrá dolor en el trayecto, pero un dolor unido siempre al placer, a la intensidad y al amor.  Escribir es como vivir y no por ello dejamos de hacerlo.

2 El escritor debe enamorarse de su obra porque nadie más lo hará. Siempre teniendo en cuenta al lector, pero con la confianza de que lo que se escriba llegará a quien tenga que llegar. El lector creerá en la historia si el escritor también lo hace. Escribimos porque amamos vivir, contar y compartir. El escritor escribe para ser.

3 La meta es disfrutar el camino. Evitemos las comparaciones tratando de ser un escritor universal, que pretenda agradar a todo el mundo, porque eso es imposible y además innecesario. El escritor no debe intentar ser alguien distinto a quien es ni esperar hacer una obra maestra. Si la motivación primera es el fin comercial, el escritor, muy posiblemente, acabará haciendo algo que no le guste. Entonces, si renuncia a ser único, traicionará su esencia, se perderá la aventura.

Más importante aún que el talento es la perseverancia, el trabajo constante e imprimir a los textos un vocabulario sencillo, un estilo propio y una armonía que lleve al lector a tener una sensación agradable a través de la sonoridad de las palabras y el ritmo de cada frase.

4 No hay que desesperar cuando un escrito no sale a la primera. De hecho, nunca hay que conformarse con lo primero que salga, porque antes de que un texto alcance una calidad de excelencia se deberá escribir, tachar, eliminar, añadir, tirar y reescribir muchas veces.

Entonces, ¿cómo perseverar y no morir en el tintero? Puede angustiarnos no conseguir reflejar una idea. Tengamos algo claro: el escritor es su mejor crítico, debemos escribir con honestidad y sin rendirse.

En resumen:

Escribir, escribir… La perseverancia y la paciencia siempre nos llevarán a alcanzar grandes metas. Y, por supuesto, aprender, pues todo arte debe ser estudiado, analizado, destripado y forjado a nuestro antojo, teniendo en cuenta a nuestros futuros lectores si es que queremos darnos a conocer.

Solo cinco razones por las que escribir… en un océano inmenso de posibilidades.

Nuria Caparrós Mallart

Escritora, coach literaria

Cursos para escritores

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