El arte de escribir

El arte de escribir

El arte de escribir debe ser reforzado como cualquier otro arte. No solo los escritores necesitan plasmar sus ideas por escrito. Muchas personas, por su profesión, quieren ser autores de sus conocimientos para después compartirlos en seminarios, cursos, conferencias, etcétera.

¿Qué necesitamos para manejar El arte de escribir? Herramientas, técnica, práctica, formación,  recursos, una buena redacción y un buen desarrollo creativo.

El estado de inspiración es parecido al sueño. Entramos en una especie de éxtasis que nos embarga y nos arropa la mente. Intentamos plasmar esas imágenes que nos llegan al cerebro con palabras legibles, y les vamos dando forma hasta convertirlas en historias, poemas, ensayos.

De todas las ideas que nos llegan, ¿cómo saber cuál es la acertada? Dicen algunos escritores, como García Márquez, que son las historias quienes les eligen a ellos.

Las ideas nos llueven por todas partes, pero no todas son las adecuadas para escribir una obra donde poder trasladar aquello que queremos compartir. Has de estar atento. Debes observar más allá de lo que los ojos pueden llegar a ver. De alguna manera, sabrás captar la esencia de ese golpe de inspiración que puede aparecer en cualquier lugar, a cualquier hora y en cualquier situación.

No olvides tu cuaderno de notas, llévalo siempre encima porque las ideas te pueden asaltar en cualquier momento y si no las anotas, pueden desvanecerse en tan solo un instante. Ese cuaderno será tu vademécum para cuando el fantasma del bloqueo se instale sin permiso en tu mente creativa.

La importancia de corregir nuestros escritos

Nadie está libre de cometer errores, pero hemos de tratar de acercarnos al máximo a la perfección; que un libro aparezca lo más “limpio” posible de erratas y faltas ortográficas. La calidad es fundamental, ella te abrirá las puertas cuando quieras dar a conocer tus obras.

¿Vas a corregirlo tú solo…? Es más complicado encontrar nuestros propios errores que aquellos que comenten terceras personas. De ahí que todos los autores consagrados, y todas las editoriales, cuenten con correctores profesionales. 

No te conformes con el primer borrador, ordena tus pensamientos

Cuando creas que has terminado con el trabajo duro de escribir, no respires todavía. Guarda tus palabras en tu “cajón de escritorio”. Recupera el texto días más tarde y vuelve a leerlo en silencio…, luego en voz alta.

No des por terminado un escrito hasta que logres convencerte a ti mismo de que realmente no se puede mejorar; mejor si eres capaz de convencer a otros, su punto de vista será más objetivo.

Si tras varias lecturas no encuentras un hilo conductor, recupera aquellas frases que te estremezcan y ponte de nuevo manos a la escritura. Si al final descubres que debes dar al traste con ello, por mucho esfuerzo, por mucha pena que te dé, ponle fin a esa historia que solo te traerá dolores de cabeza. Consuélate, piensa que tanto trabajo  te sirvió para algo. Recopilaste ideas y ejercitaste tu músculo de la escritura. El arte de escribir se aprende escribiendo.

Dice Mijaíl Bajtin:

El escritor corrige con la cabeza, en efecto, pero escribe con el corazón. Escribe con su vida, sus viernes soleados, sus besos, sus astillas, sus zozobras, sus huecos. Escribe con las cosas más extrañas imaginables, pero no con la cabeza. La fantasía es en nosotros más primitiva que la realidad. Ahora bien, ni en el puro fantaseo, ni en la corrección a secas, reside exactamente la esencia de la creatividad. Los momentos auténticamente creativos de la escritura literaria tienen lugar en una zona intermedia también; allí donde el pensamiento dirigido y el pensamiento fantaseador se equilibran, se alternan, y lejos de oponerse comienzan a trabajar al unísono.

¿Tienes la necesidad de escribir un libro?

Podemos ayudarte con nuestros programas formativos personalizados

Cursos de escritura

¿Necesitas corregir tu obra?

Corrección profesional

 

 



Share This