El placer de escribir

El placer de escribir

Un escritor escribe por el puro placer de escribir.

Cada día recibo decenas de solicitudes de información para publicar un libro… y cada día me encuentro con las mismas dificultades. Señores autores, yo no inventé este oficio. Nadie tiene la culpa de que el sector editorial sea selectivo, como lo son distribuidores y libreros. Y sus razones tienen.

El sector editorial es un mundo desconocido para el 95% de los autores que sueñan con ver publicadas sus obras y “vivir de escribir”. Una realidad utópica trastocada por los mitos. Son pocos, muy pocos, los escritores que viven de la venta de sus libros. En un mundo donde cada vez se escribe más y cada vez se lee menos, conseguir un plus por ventas es como echar un boleto a la lotería. ¿Imposible?, yo no digo que no pueda convertirse en una realidad, digo que es muy, muy complicado cumplir el sueño de ser “escritor a sueldo”.

Incluso si el escritor tiene la suerte de conseguir vender sus derechos, no le garantiza en absoluto que vaya a vivir de los royalties. Teniendo en cuenta que cobrará entre un 8-10% de las ventas de ejemplares de su obra, ¿cuántos libros tendría que vender al mes para sacar un suelo decente…?

Publicar un libro es más fácil que venderlo. La autoedición abre las puertas al sector, si bien muchos escritores no quieren entender que han de apostar por ellos antes de que otros lo hagan; nadie les conoce y es imposible vislumbrar el éxito de una obra antes de sacarla al mercado. La edición tradicional está muriendo, pero el escritor debería seguir escribiendo por el placer que siente al escribir.

Lo peor es cuando se reciben obras que llegan cargadas de errores, ilegibles, sin haberse revisado a conciencia. Si ya es difícil vender un libro con la calidad necesaria para conseguir atrapar al lector, ¿cómo vender un libro plagado de faltas gramaticales, ortográficas y de estilo? Peor todavía cuando el autor se enfada con el editor porque no le compra los derechos o porque, tras publicar una obra, no consigue llegar a los libreros para tener acceso a los lectores.

Los libreros son muy selectivos, mucho más que los editores; sus espacios son limitados. Descartarán de inmediato obras no revisadas, plagadas de errores y sin sentido. De aquellas que hayan sido trabajadas a conciencia, se quedarán con un ¿5%?… No hay sitio para la cantidad de libros que se publican anualmente. Al final, nadie trabaja por amor al arte y, sin embargo, en mi modesta opinión, creo que un escritor de verdad escribe porque siente el placer de escribir. No piensa en el dinero ni en el éxito, si bien desea llegar a los lectores. Un escritor escribe porque este acto es una forma de vida, porque el beneficio que le aportan las palabras mientras escribe, va mucho más allá de lo que pueda comprar el dinero.

Un escritor que escribe por el placer de escribir inmortaliza parte de sí mismo en sus libros y no tira nunca la toalla. Escribe porque es adicto a las palabras. Escribe porque de vedad es un escritor.

Y aquel que persigue un sueño sin desfallecer, llegará tarde o temprano a su meta.



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