El arte de escribir

El arte de escribir

Para ser escritor hay que dominar el arte de escribir.

Son muchas las personas que escriben, pero pocos los escritores. No basta con tener el don para escribir. Como todo arte, se requiere potenciar esas capacidades innatas que ya nacieron en el mismo lecho donde por primera vez, le abrimos los ojos al mundo.

Un escritor ha de practicar la escritura sabiendo qué herramientas tiene en su “mesa de escritorio” para utilizarlas después a su antojo. Ha de saber qué es el arte de escribir, conocer la técnica narrativa, pulir su gramática, revisar su ortografía.

Un escritor busca lectores para compartir sus obras. Es entonces cuando además de haber fortalecido el arte de escribir, ha de informarse sobre el “oficio de escribir”; oficio, no en el sentido de convertirnos en escritores profesionales para dejar de trabajar y dedicarnos por entero a la escritura, pues esa es otra historia…

Cuando por fin hayamos terminado nuestra obra y queramos sacarla a la luz, no nos dejemos llevar por utopías. No basta con haber escrito un libro. Escribir un libro no es fácil, revisarlo es aún más complicado. Cuando te hayas asegurado que tu obra tiene la suficiente calidad para llegar a los lectores, si te es posible, busca un corrector. Un escritor puede ser también corrector pero no todos los escritores son correctores y, además, no es fácil corregirse a uno mismo. Busca también opiniones sinceras que te aporten comentarios constructivos sobre lo leído.

Primero: registra tus derechos de autor. Busca tu oficina más cercana en el Registro de la Propiedad Intelectual.

Segundo: si vas a presentarte a un concurso literario, asegúrate de que se trate de una convocatoria que no se sirva del concurso para venderte ejemplares después.

Tercero: si has decido publicar tu obra, piensa que el hecho de haber escrito un libro no te garantiza que una editorial vaya a comprar tus derechos de autor. Nunca fue fácil conseguir una editorial que financie obras de autores noveles; hoy en día, resulta aún más complicado. Los grandes grupos editoriales (tradicionales) están dejando de aceptar manuscritos, y se limitan a convocar concursos anuales y a publicar los libros “ganadores”; premios que suelen estar otorgados de antemano. Las editoriales tradicionales buscan obras de autores ya publicados que tengan un gran número de seguidores, por ejemplo, en redes sociales e Internet.

Luego existen editoriales que dicen publicar sin coste para el autor, o compartiendo los gastos de edición con el mismo. Antes de decirte, lee bien el contrato de edición…

Si comenzamos por entender que una editorial es una empresa que vive de vender libros, entenderemos que la editorial tradicional ha de garantizarse unas ganancias. Puede apostar por un autor novel entre millones. Es como echar un boleto a la lotería.

Luego están las editoriales de autoedición. El autor paga por la edición de su obra, según los ejemplares que ordene imprimir. Pero los derechos son 100% de autor. Asegúrate que la editorial es en sí una editorial: que no se limita a hacer el mismo trabajo que puede hacerte una imprenta por un precio más inferior. Una editorial ha de ofrecer a los autores unos servicios adicionales a la publicación, como lo son la asesoría, la distribución y la promoción de las obras que publica. De otro modo, mejor contratar los servicios de una imprenta.

¿Pagar por publicar? Todos trabajamos para cobrar un sueldo a fin de mes. No ha de sorprendernos que las personas trabajen por dinero. En este caso, estás contratando los servicios profesionales de un equipo que trabajará para ti. Una editorial de autoedición no gana beneficios por venta de libros. Los repartos son entre autor, distribuidor y libero. Pero a una editorial de verdad le interesa ofrecerte un servicio tras la publicación para que llegues al número máximo de lectores. Cuantos más libros vendas, más libros imprime la editorial.

Ten en cuenta que cada vez se lee menos y cada vez se publican más títulos. Has de pensar que tu libro es uno más entre cien mil que se publican sólo en España. Es el lector, al fin y al cabo, quien decide y ayuda a recuperar tu inversión, a ti como autor, y al editor como editorial.

Una vez publicada tu obra, llega el duro trabajo del distribuidor por colocar tus libros en los estantes de las librerías y del departamento de promoción de la editorial por divulgar tu obra y darla a conocer a través de los Medios de Comunicación, redes sociales, bibliotecas, etcétera.

Muchas editoriales de autoedición no cuentan con un departamento de distribución porque no es fácil conseguir un distribuidor que se deje la piel en colocar las obras en los estantes. ¿Por qué? Los espacios de las grandes cadenas libreras están comprados por los grandes grupos editoriales. Los Medios de Comunicación también cobran grandes cantidades de dinero por sacar publicidad y reseñas en sus espacios. Queda un pequeño hueco para colocar libros (sin tener que pagar una cantidad escandalosa).

Pensemos: cien mil títulos al año. Es lógico que los libreros sean selectivos a la hora de coger ejemplares en depósito (¿dónde los coloca?). Es lógico que los Medios de Comunicación sean muy rigurosos a la hora de elegir un libro que reseñar (¡entre cien mil!).

Pero no te desanimes, si eres escritor ya tienes una gran recompensa, la que te aporta escribir. Si te esfuerzas, adquieres la mínima calidad que requiere un libro, te informas, te lanzas, apuestas por ti mismo y das con profesionales de verdad, ya estás dando pasos para dar tu obra a conocer. No te desanimes, no es fácil, pero tampoco imposible. El trabajo constante, los sueños que se persiguen, las historias que merecen la pena, siempre tienen su recompensa y su espacio en un mar inmenso de libros.

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¿Quieres publicar un libro? Envíanos copia de tu obra a gestora@eldesvandelasletras.com



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