Lo que un escritor debería aprender

Lo que un escritor debería aprender

 

Aprender a escribir

¿Qué debería saber un escritor?

A escribir se aprende escribiendo, cierto. Pero ¿cómo aprender un oficio sin conocer sus entresijos, sin entrar en la cocina de la escritura y descubrir la cantidad de materiales e ingredientes con los que podemos trabajar?

Si bien el escritor nace con una vocación adosada en su mente creativa, nadie puede ser dueño de las artes si no conoce con qué herramientas cuenta y cómo manejaras. Muchas personas que escriben se dejan llevar por la creatividad y tejen un montón de historias que, de algún modo, quedan inacabadas. Ello es porque no han sido revisadas, no han sido trabajadas. Se muestran en estado puro. Todo arte requiere de unos conocimientos: el músico ha de saber solfeo y aprender a manejar sus instrumentos. El pintor conoce los lienzos, los colores, los matices, las herramientas con las que cuenta para desarrollar esa capacidad innata que le impulsa a expresarse a través de la pintura. Pues el escritor es otro artista que debería aprender la técnica para potenciar su creatividad.

Pero es que además escribir es un oficio. Si no sabes cómo funciona el sector, andarás perdido entre un sinfín de opciones y recursos.

El escritor no se alimenta de utopías, si bien puede escribirlas. Un escritor que quiere darse a conocer debería aprender qué puede hacer para llegar con sus historias a sus futuros lectores. Sobra decir que el primer paso es escribir, escribir, revisar, escribir, corregir, trabajar y aprender. Una vez la obra presente la calidad necesaria para no defraudar a quienes lleguen a leerle, ha de saber cómo trabaja una editorial, sea tradicional o sea de autoedición. No basta con escribir un libro para que un editor lo publique y un librero lo acoja en sus estantes. El sector editorial es lo que es. No es complicado entender que es una empresa. Necesita subsistir como a su vez lo necesita el escritor.

En un país donde cada vez se lee menos y cada vez se escribe más, no es fácil encontrar un hueco si no es con esfuerzo y objetividad. Dejemos el romanticismo para escribir literatura. Demos paso a nuestro hemisferio cerebral izquierdo para admitir la realidad, duela a quienes duelan.

No es nuevo que un escritor haya tenido que apostar por sí mismo para llegar a ser consagrado y rifado por las editoriales. Nadie puede vislumbrar si una obra tendrá éxito hasta que la obra no se empieza a promocionar y distribuir. Por supuesto, la calidad cuenta, y mucho. Para que un editor compre derechos, para que un distribuidor mueva tus libros, para que un librero acoja ejemplares en sus estantes: tu obra ha debido ser antes muy, muy trabajada y pulida. Muchas obras son autopublicadas con una gran cantidad de incoherencias y errores gramaticales y ortográficos. Las prisas del escritor no son nada aconsejables. Ese libro morirá en el almacén de los distribuidores…

Nadie dijo que escribir un libro fuera fácil. Por mucha capacidad que el escritor tenga para escribir, un libro siempre tiene que ser releído una y diez veces, y revisado por un corrector profesional. Uno de verdad, que tenga la formación adecuada. Ser escritor no significa ser corrector, si bien se pueden ser ambas cosas. Toda profesión requiere de un esfuerzo, de una formación, de un conocimiento y  experiencia. Es la única manera de abrirse las puertas a un mundo desconocido y complicado, que no inaccesible.

Mercedes González

www.eldesvandelasletras.com

 



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