Errores frecuentes en la escritura

Errores frecuentes en la escritura

Es curioso, pero cada vez que revisamos una obra encontramos, entre otros, algunos errores comunes en la escritura.

El escritor, si bien con excepciones, suele abusar de los adverbios terminados en “mente”, lo que crea un sonido redundante en la lectura. También del uso de la coma, la conjunción “y”, las muletillas, verbos como “tener, haber, deber, etcétera”. A veces, los autores piensan que añadiendo demasiados adjetivos al texto, éste adquiere más calidad literaria. Hemos de saber que ello entorpece la lectura.

Es necesario emplear la concisión y el correcto orden de las frases cuando hablamos de prosa: sujeto, verbo, predicado. Evitar los incisos tanto en la narración como en los diálogos. Querer aportar demasiadas explicaciones en una frase, mediante comas, produce que el sentido de la frase se pierda al cortarla para añadir estas frases que a veces, son innecesarias; de ser importante añadir una explicación, mejor añadirla a la frase de alguna manera en la que no aparezca entre paréntesis, raya o comas. Cuanto más facilitemos la lectura, mejor expresaremos nuestras ideas. Al lector le gusta que el escritor le haga partícipe de su historia, con lo cual, no hemos de abrumarle con datos innecesarios o frases demasiado subordinadas.

Otro fallo que se encuentra en el 90% de las obras es la incorrecta puntuación de los diálogos. El diálogo tiene sus reglas y se han de tener en cuenta.

No describamos de pronto a nuestro personaje. Es mejor mostrar que decir. Podemos ir dando pequeños detalles para su descripción física e ir mostrando, mediante actos, gestos y demás, los rasgos psicológicos de nuestros personajes. Igual de importante es saber elegir el nombre, sobre todo, de los protagonistas de nuestra historia. No escojamos uno al azar, sino aquel que haga referencia tanto al personaje como a la historia.

A veces, un escritor piensa que ha de describir los escenarios con todo tipo de detalles. Al lector le aburre leer largas descripciones. Se han de detallar los espacios y escenas tan solo con aquellos detalles que sean importante, o necesarios, para que el lector se sitúe en un ambiente, o porque ese detalle tiene algo que ver con la historia que estamos contando.

Añadir datos tan solo por llenar páginas, puede provocar que el lector deje de leernos por aburrimiento o porque no le estamos dejando participar en nuestras historias invitándole a visualizar personajes y escenarios, así como a dejar libre su imaginación para disfrutar de la lectura de modo que, de alguna manera, se sienta partícipe y sea capaz de ponerse en la piel de los personajes.

Uno de los mayores errores es escribir y no revisar nuestras obras. Siempre se escapan erratas, incluso teniendo una buena redacción. Al escribir nos dejamos llevar por el flujo creativo de nuestro hemisferio cerebral derecho y podemos pasar por alto errores ortotipográficos e incluso de estilo. Al menos, se ha de leer un par de veces la obra y dejar que otra persona, con suficientes conocimientos del lenguaje, haga otra lectura y corrección. A menudo, aun leyendo varias veces el texto, podemos dejar escapar algunos errores porque nuestro cerebro no se percató y leyó de manera correcta una palabra o frase con errores tipográficos u ortográficos.

Es importante que te preocupes de presentar tus obras con la calidad suficiente para no defraudar a tus futuros lectores. Si ya es complicado llegar a ellos, ten en cuenta que también librerías, distribuidores rechazan libros por no presentar un lenguaje conciso y sin errores.

Un libro es para su escritor su “criatura literaria”. Aunque el niño sea “feo”, el papá o la mamá lo ve hermoso. Piensa que quieres compartir tu historia, que tu criatura literaria crezca y llegue a los lectores y, para ello, tendrás que vestirlo con los mejores trajes.

¿Crees que tu obra tiene calidad suficiente para llegar al lector?

Desde El Desván de las Letras podemos enviarte una muestra de revisión, junto con una valoración de tu obra, de las primeras cinco páginas. De esta manera, averiguarás si es necesario reescribir o corregir tu manuscrito de manera que cuando lo compartas lo hagas sabiendo que tu libro tendrá un sentido para el lector. (Esperamos tus escritos en gestora@eldesvandelasletras.com, en asunto: prueba de corrección).

Escribir es un oficio y todo oficio requiere de una práctica y una formación. Puede que se nazca con un don, pero ese don necesita de un desarrollo y de unas herramientas a fin de exprimir su máximo potencial.



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