Escribir en tiempos de cólera

Escribir en tiempos de cólera

Escribir en tiempos de cólera puede llegar a sanar nuestro cuerpo, mente y espíritu. Porque quien escribe sabe que «la escritura cura».

Escribir es un oficio y como tal, es necesario conocer todo lo que conlleva esta profesión. Muchos escritores desconocen la parte más importante de su vocación. Para empezar, un escritor o escritora debe perfeccionar su calidad literaria; aprender a manejarse con soltura con las diferentes herramientas y recursos; pulir una y otra vez hasta perfeccionar sus escritos, si quiere llegar al lector evitando decepciones.

Pero también debe saber qué hacer cuando ya tiene sus obras listas para salir a la luz. Los escritores, en su mayoría, no saben qué es y cómo funciona una editorial, independientemente que esta sea tradicional o de autoedición. Llegan entonces las decepciones y la desesperación porque no encontramos el modo de llegar a los lectores.

Un escritor tiene que saber cómo funciona el sector de libro: editoriales, concursos, registros, requisitos legales, distribución, marketing, promoción y un largo etcétera. De esta manera, como ocurre con cualquier otro oficio, se puede llegar a ser un escritor profesional.

Muchos escritores crearon sus borradores en cafés, algunos en parques; otros se evadieron del mundo y se encerraron durante horas, alejados de mundanal ruido, de la televisión e incluso de sus parejas e hijos. Escribir es una necesidad, un escritor no es dueño de su vocación, sino esclavo de ese don que prevalece sobre todas las cosas que le rodean y lo mejor: lo vive y lo disfruta.

Decía la Marguerite Duras:

La soledad de la escritura es una soledad sin la que el escribir no se produce, o se fragmenta exangüe de buscar qué seguir escribiendo. Se desangra, el autor deja de reconocerlo. Alrededor de la persona que escribe libros siempre debe haber una separación de los demás. Es una soledad. Es la soledad del autor, la del escribir. Para empezar, uno se pregunta qué es ese silencio que lo rodea. Y prácticamente a cada paso que se da en una casa y a todas horas del día, bajo todas las luces, ya sean del exterior o de las lámparas encendidas durante el día. Esta soledad real del cuerpo se convierte en la, inviolable, del escribir. Nunca hablaba de eso a nadie. En aquel periodo de mi primera soledad ya había descubierto que lo que yo tenía que hacer era escribir. Raymond Queneau me lo había confirmado. El único principio de Raymond Queneau era éste: “Escribe, no hagas nada más.”

El estado de inspiración es parecido al sueño. Entramos en una especie de éxtasis que nos embarga y nos arropa la mente. Intentamos plasmar esas imágenes que nos llegan al cerebro con palabras legibles, y les vamos dando forma hasta convertirlas en historias, poemas, ensayos.

Pequeños, pero grandes, consejos para escribir en tiempos de cólera:

No olvides tu cuaderno de notas. Llévalo siempre encima porque el escritor es escritor veinticuatro horas al día. Una idea te puede asaltar en cualquier momento y si no la anotas, puede desvanecerse en tan solo un instante. Ese cuaderno será tu vademécum para cuando el fantasma del bloqueo se instale sin permiso en tu mente creativa.

La importancia de corregir nuestros escritos: Nadie está libre de cometer errores, pero hemos de tratar de acercarnos al máximo a la perfección; que un libro aparezca lo más “limpio” posible de erratas y faltas ortográficas. La calidad es fundamental, ella te abrirá las puertas cuando quieras dar a conocer tus escritos

La historia: De todas las ideas que nos llegan, ¿cómo saber cuál es la acertada? Dicen algunos escritores, como García Márquez, que son las historias quienes les eligen a ellos. Lo saben porque, cuando les llega una idea de pronto se les despiertan unas ganas intensas de plasmarla. Cuando comiences a trabajar con tus ideas, algunas de ellas bloquearán tu mente y no serás capaz de trasladarla y otras, en cambio, se escribirán como por sí misma. Las palabras fluirán libres por tu mente y te sorprenderás escribiendo un libro. Como si tus manos fuesen poseídas por la mente de algún ente creativo, que es tu voz literaria.

Escribir en tiempos de cólera puede ser una gran oportunidad para «crear otros mundos» y salir del confinamiento de una manera que nos libere de las ataduras que ahora estamos viviendo y que no debemos permitir que nos asfixien.

Desde El Desván de las Letras queremos ser tu guía. Seguiremos compartiendo nuestra experiencia y nuestros recursos.



Share This