TESTIMONIOS DE EXALUMNOS

"Se hace camino al andar"; pero, podemos elegir si caminamos solos o en compañía.
Después de un largo trayecto en solitario decidí buscar un compañero con el que encontrarme a menudo en los misteriosos y solitarios parajes de la escritura, añoraba a alguien con quien compartir mis dudas y desvelos, mi ambición y vocación.

A través del Desván descubrí a Mercedes, me considero afortunada por ello. Ella ha sido mi "entrenadora personal", ha estado conmigo hasta completar mi proyecto y aunque aún queden revisiones pendientes y otros detalles no menos importantes, he adquirido la seguridad y fortaleza precisos para continuar hasta donde mis pasos me lleven.

Mª Carmen García
Madrid

Siempre me gustó leer, a veces escribir. Escribir cualquier cosa, un poema, un relato cortito, una reflexión sobre algo acaecido…

Pero durante mucho tiempo, no fui capaz de sacar a la luz aquello que plasmaba en una hoja. Quizá por timidez, tal vez por miedo a que no gustase, posiblemente una mezcla de ambas. A pesar de todo, un día, decidí matricularme en un curso de escritura creativa. Era un modo de acercarme a gente que sin duda conocía los entresijos del extraordinario mundo de la creación literaria. Así, tuve la suerte de conocer a Mercedes González.

Durante el curso, Mercedes supo conducir las ansias, el desasosiego y la inexperiencia que acompañan a todo el que se adentra por primera vez en el gigantesco universo que supone escribir. Por descontado queda la adquisición de herramientas y recursos imprescindibles para el viaje que uno quiere emprender.

Pero lo más extraordinario comenzó justo después de esa primera incursión a las letras escritas. Tras unos meses de experiencias compartidas entre compañeros y gracias a la supervisión de Mercedes, decidí hacer público lo que tiempo atrás había escrito. Además, me vi con el ánimo y la capacidad suficiente para emprender un proyecto literario que fraguó de forma muy positiva. Fue el primer paso del camino en el que hoy estoy sumergido.
Mercedes adaptó de manera realista mis inquietudes a unos objetivos que pudiese ir alcanzando de manera satisfactoria. Tuvo en cuenta el ritmo de ejecución que podía poner en práctica, el género que mejor se me daba, así como la manera más propicia de llevarlo a cabo.

Durante el desarrollo de todo este proceso siempre estuvo a mi lado. Animándome cuando la pereza se adueñaba de mis buenas intenciones, puliendo todo lo que ella consideraba que era susceptible de mejora si lo reescribía, manteniéndome informado de las novedades o de cualquier aspecto que pudiera incidir en mi crecimiento como escritor, así, hasta una interminable lista de apoyos que podría seguir enumerando.

Ahora, por decirlo de alguna manera sigo asociado a Mercedes González. Como compañera de la faceta literaria no deja que se adueñe de mí la desesperanza, ni que el síndrome ante la hoja en blanco sea una realidad continua. Así que, no me queda otra posibilidad que agradecer a Mercedes todas sus enseñanzas y los desvelos para llevar a buen puerto mis metas como escritor. En mayo del 2015 se publicara mi tercer poemario.

Antonio José Royuela García.
Madrid

A este querido lugar le debo agradecimiento por prestarme su silencio para fortalecer mi pluma. Por enseñarme a organizar mis renglones perdidos y reordenarlos para poder contar relatos repletos de personajes y sus conflictos de una manera ágil, rico en palabras y así poder llegar al lector y atraparle en la tela de araña de mis historias.

Mis avances han sido muy notorios, en cuanto a forma y estilo. He aprendido a organizar diálogos. A mostrar silencios y dejar intuir penas leyendo entre líneas. A encontrar mi forma particular de contar acontecimientos. A escribir cuentos, a construir versos buscando siempre la palabra precisa. ¡Qué más puedo pedir!

Gracias a todo este aprendizaje y a la mano que me ha tendido el Desván de las Letras, he publicado mi primer libro de relatos cortos: Si me regalas tu tiempo, que no será el único y tengo gestándose varios relatos largos, cuentos para niños y un poemario.

Gracias siempre por saber conducir mis pasos, sin obligarlos en su andadura.

Rosario Serra López
Madrid

Contigo, Mercedes, llegó la constatación última de que mi afán por escribir tenía sentido. Me enseñaste cosas sobre mi escritura que no sabía. Que el sentido del ritmo que intuía, podría convertirse en poesía. Que las palabras y el texto hay que pulirlo hasta la extenuación y que soy escritora antes que nada. Lo descubrí trabajando en esa novela que me dejó cansada por dentro y por fuera. Expulsé los demonios en forma de palabras sincopadas y me enteré que alguien sensible podía emocionarse. Con ello, supe, que ese era mi fin en la vida: comunicar sentimientos, esculpir palabras, frases, historias que emocionan, tamizando almas ajenas pero similares, unidas por ese cordón invisible de la literatura.

El parón emocional de la desaparición de lo que más quería supuso, no dejar de escribir, es imposible, como es imposible dejar de respirar, solo viró el rumbo. Por un tiempo solo hice poesía. Vomite el dolor en un folio, luego, mientras lo pulía, me daba cuenta que la herida cicatrizaba, que al volver las palabras me sanaban, que el tiempo pasado componiendo y dando forma a la desesperación me la trasformaba en una sorda madurez que cicatrizaba el recuerdo, haciendo con él un fuego con formas sanadoras. Y me sirvió para crear belleza que atrajo a personas bellas. Con ello, conseguí una solapada compañía que amparaba la soledad absoluta que produce perder lo que más se ama.

Una fe inquebrantable, a pesar de negativas, de parsimonia en editoriales, con mis textos. Sé que verán la luz. En este año fui finalistas de dos premios de relato, pero lo más importante es que conseguí el premio de confiar en mí como escritora.

Un abrazo y gracias por todo.

María J. Toca
Madrid